¿Por qué todo el mundo quiere trabajar en Apple y Google?

¿Por qué todo el mundo quiere trabajar en las Apple o Google de cada país?

Si pudieras elegir una empresa para la que trabajar, ¿cuál sería?

Déjame adivinar… ¿te gustaría trabajar en Apple? ¿Google? ¿Facebook? En España, ¿Inditex?

Según este estudio de Universum en 2019, estas eran las empresas favoritas a nivel global para trabajar por parte de los estudiantes de las ramas de negocios e ingeniería:

Top 20 empresas más atractivas para trabajar

¿Te has planteado alguna vez por qué estás empresas son, en general, las preferidas por la gente para trabajar? Normalmente se tiene la concepción de que este tipo de empresas tienen unas condiciones muy interesantes para sus empleados, brindando una mayor capacidad de creatividad, crecimiento profesional e incluso de libertad.

En Nextobee nos gusta plantearnos el por qué de las cosas. Y por eso, vamos a intentar averiguar qué diferencia a las empresas en las que a la mayoría de las personas les gustaría trabajar.

Las empresas excepcionales son diferentes

Para que una empresa sea viable necesita, como condición sine qua non, generar valor. Pero esto no es suficiente. Una empresa puede estar generando muchísimo valor, y sin embargo estar destinada a la bancarrota. Lo que diferencia una empresa del montón de una excepcional, es la capacidad de capturar y retener una mayor parte del valor que está generando.

Esto significa que una gran empresa puede, a pesar de ello, ser un muy mal negocio. Tomemos, por ejemplo, el sector de las aerolíneas. Un sector que nos permite trasladar pasajeros y mercancías de un lado al otro del planeta en cuestión de horas y que genera billones de euros de valor cada año. Sin embargo, del precio medio de un billete de 150€, el beneficio neto para la aerolínea es de alrededor 0,35 euros (alrededor del 0.2%). Comparémoslo con Google.

Podemos entrar a discutir si genera más o menos valor, pero desde luego captura un porcentaje sustancialmente mayor al de las aerolíneas, con un margen neto de beneficios en torno al 20% en los últimos años. 100 veces más… 

Las aerolíneas compiten entre ellas, pero Google permanece impasible, en la cumbre. A los economistas les gusta utilizar un modelo simplificado para explicar estas diferencias: la competencia perfecta y el monopolio.

La competencia “perfecta”

La competencia perfecta es el estado ideal para todo economista clásico. Los mercados con competencia perfecta logran un equilibrio perfecto cuando la oferta generada por el mercado es igual a la demanda de los consumidores. Toda empresa en un mercado con competencia perfecta no es capaz de diferenciarse de otra ya que ofrece productos prácticamente homogéneos. Es lo que se conoce como una commodity.

Dado que ninguna empresa tiene poder en el mercado, todas deben vender al precio determinado naturalmente por la oferta-demanda. Si existe la posibilidad de ganar dinero, nuevas empresas aparecerán en el mercado, aumentando la oferta y, por tanto, disminuyendo los precios, con lo que se eliminarán los beneficios que las atrajeron en primer lugar. Si entrasen muchas empresas en ese mercado, algunas, si no todas, sufrirían pérdidas, yendo a la bancarrota y sobreviviendo sólo las más eficientes. En definitiva, bajo un sistema de competencia perfecta, ninguna empresa obtiene beneficios económicos extraordinarios a largo plazo.

El monopolio

Lo opuesto a la competencia perfecta es el monopolio. Mientras que una empresa inmersa en un mercado competitivo debe vender al precio que determinen las interacciones del mercado, un monopolio es “dueño” de su mercado, por lo que puede establecer sus propios precios. Como no tiene competencia, tiene la capacidad de suplir la oferta con una combinación óptima de cantidad y precio que maximice sus ganancias.

Facturación vs beneficios de Google y aerolíneas

Como veis en el gráfico de arriba, durante buena parte de la década pasada, Google tuvo un beneficio similar al conjunto de las aerolíneas estadounidenses. Todo esto con una facturación muy inferior. A finales de la década Google disparó sus beneficios, dejando a las aerolíneas muy por debajo, y nada indica un cambio de tendencia en los años venideros. Además, la volatilidad de los beneficios de las aerolíneas es tremendo.

No todos los monopolios son iguales

Para muchos economistas, todos los monopolios son iguales. Ya sea porque hayan conseguido eliminar a la competencia ofreciendo un mejor servicio que el resto e innovando, ya sea porque han conseguido una licencia en exclusiva por parte del Estado en cuestión. Para la economía clásica, son lo mismo.

Nosotros pensamos que no lo son. Uno (Google, por ejemplo) llega a su posición de monopolio de facto generando valor para sus consumidores, sin coacciones y debido a la libre elección de estos. El otro, por medios completamente arbitrarios al albor político. 

En este post no vamos a entrar en este tipo de “empresas” que gozan del favor estatal (loterías y apuestas, estancos, estiba, farmacias, …, sin olvidar las antiguas Aena, Renfe, Telefónica y un lago etcétera). Nos referiremos sólo al tipo de empresa que es tan buena en lo que hace, que ninguna otra puede ofrecerse como un sustituto satisfactorio. Como ejemplo, Google, que ha competido en búsquedas en todo momento con Yahoo! o Microsoft entre otros. Pero ha diezmado consistentemente a su competencia a base de generar más valor para el consumidor que sus rivales.

La competencia está mitificada

La sociedad mitifica la competencia. Bien podría ser como una especie de oposición a la ineficiencia de los monopolios estatales o de los estados comunistas. En ellos los medios de producción, las empresas, estaban en manos del Estado (de una manera u otra) y, por tanto, no era necesaria más que una para dar servicio a cada cosa. Es decir, elimina el poder del consumidor para decidir por sí mismo. 

Como contrapuesto a esto, se ha relacionado siempre en el imaginario común la relación simbiótica entre el capitalismo y la competencia, pero no os asustéis con lo que voy a decir. En realidad, el capitalismo y la competencia, son contrapuestos. El capitalismo se basa en la acumulación de capital. El problema es que, bajo una competencia perfecta, como hemos visto en el caso de las aerolíneas, los beneficios se esfuman. 

Y ojo, no quiero decir que la competencia no beneficie al consumidor. Por supuesto que lo hace. La competencia lo mejora todo. Siempre. Pero notad la diferencia cuando es el consumidor, quien motu proprio otorga ese monopolio a una empresa sobre las otras. Y lo importante que es que siga manteniendo la potestad para eliminarlo tan pronto como deje de aportar más valor que la competencia.

¿Quién miente aquí? 

Desde fuera, a una cierta distancia, todas las empresas parecen que nadan en un mar más o menos homogéneo. Es decir, existen pocas diferencias. 

Percepción vs realidad del mercado

Pero me temo que la realidad está bastante alejada de esa concepción. Las empresas están mucho más cercanas a uno de los extremos de lo que normalmente creemos. Esta confusión viene, además, fomentada por todas las partes implicadas. A nadie le interesa enseñar la patita. Ni a unos, ni a otros. Ahora veremos por qué.

Los argumentos de los monopolios para justificar que tienen mucha competencia

Una empresa en situación de monopolio siempre dirá que tiene una competencia feroz. Mienten para protegerse de nuevas regulaciones que les fastidien su posición de privilegio.

Piensa en cómo habla Google sobre su negocio. Google es principalmente un motor de búsqueda. Según Statista, Google posee una cuota de mercado en buscadores del 88%. Sus competidores más cercanos, Microsoft y Yahoo!, tienen alrededor del 6% y el 2,5%, respectivamente. Parece claro que entonces Google tiene una posición monopolística, ¿no? 

Pero supongamos ahora que decimos que Google es principalmente una empresa de publicidad. Eso cambia las cosas. En 2014, el mercado de la publicidad en motores de búsqueda de EEUU era de $17 mil millones anuales. La publicidad online era de $37mil millones anuales. Todo el mercado publicitario de Estados Unidos era de $150 mil millones. Y la publicidad global era un mercado de 495 mil millones de dólares. Entonces, incluso si Google hubiese monopolizado por completo la publicidad de los motores de búsqueda de EEUU, sólo poseería el 3.4% del mercado publicitario global. ¿Ves el truco? Google no sería más que un pequeño pececillo en el mar.

Pero es que no es sólo eso. Estaremos de acuerdo en que a Google — o su matriz Alphabet, si queremos hablar con propiedad — se la puede considerar como una empresa tecnológica con muchos frentes, desde biotecnología hasta el desarrollo de inteligencia artificial. Y la cuota de mercado y los ingresos que recibe por cada uno de estos sectores es absolutamente ridículo, lejos de una posición de monopolio.

Mercado global de la publicidad

Los argumentos de las empresas para decir que son únicas

Las empresas que viven en un entorno altamente competitivo, toman una posición completamente diferente. Ellas siempre dicen que ofrecen algo completamente distinto a su competencia. 

Qué dice BMW sobre qué le diferencia de la competencia:

  • Imagen de marca

Si preguntamos a la gente por la calle qué hace a BMW único, obtendremos respuestas como la deportividad, el diseño de sus coches, la calidad de sus motores y componentes, que son coches muy divertidos de conducir, etc.  Es probable que, si le hacemos esa pregunta a 10 personas diferentes, obtengamos 10 respuestas distintas.

 ¿Qué hace a BMW realmente diferente de la competencia? Muy pocas cosas. 

Hay muchas personas que pueden estar enamorado de un BMW, no nos cabe duda. Pero la diferencia entre la capacidad monopolística de Apple y BMW se entiende muy fácilmente con el siguiente ejemplo.

Voy a concesionario de BMW a ver el Serie 1, luego voy a uno de Audi y veo el Audi A3 y acabo en el de Mercedes viendo el Serie A. 3 coches más o menos de la misma gama con precios similares de alrededor de 30.000€. ¿Cuánta gente se compraría el Serie 1 si BMW decidiese ponerle un precio un 100% superior?

Ventajas competitivas fabricantes de coches

Ahora hagamos la misma prueba con un iPhone, el Huawei P30 Pro, el OnePlus 7 Pro, etc. ¿Por qué Apple puede vender un móvil de características similares por el doble de precio?

Esta es la prueba de que incluso BMW, a la que todos admiramos por ser un empresón increíble, navega dentro de un mercado altamente competitivo. Mucho más del que podríamos creer. Los monopolios con verdaderas ventajas competitivas son más escasos de los que creemos.

¿Por qué los monopolios tratan mejor a los empleados?

Puedes estar pensando: “Y esta chapa que me está soltando sobre la competencia y los monopolios, ¿qué narices tiene que ver con que la gente quiera trabajar en Apple o en Google?”

Pues aquí viene 😉

El problema de un negocio competitivo va mucho más allá de la falta de beneficios. Volvamos al caso de las aerolíneas. En el fondo no eres tan diferente de tus competidores, así que tienes que luchar duro para sobrevivir. Si tienes que ofrecer vuelos cada vez más asequibles para vender, tus márgenes serán cada vez más bajos y probablemente no te quede más remedio que ir bajando el sueldo de tus empleados. Además, tendrás que ser los más eficiente posible y exprimir por todos lados, lo que hace que el ecosistema competitivo empuje a las empresas y personas hacia comportamientos menos éticos.

Pero en monopolios como Apple o Google, las cosas son diferentes. La holgura financiera que les otorga esa situación de monopolio de facto les da un margen más amplio para preocuparse por sus trabajadores, sus productos y su impacto en el resto del mundo. Así, vimos el año pasado el compromiso de 181 CEOs de todas estas empresas de sustituir una visión centrada en generar valor para los accionistas, por una en la que todos los agentes y stakeholders de la compañía — entre ellos sus empleados — fuesen los beneficiarios de la actividad de esta.

Trata a tus empleados como a tus consumidores

Si todas las estrategias de las empresas más exitosas se han centrado últimamente en una focalización total hacia los consumidores, los monopolios como Apple han transferido estas prácticas hacia los empleados, con encuestas y feedback constantes para mejorar la satisfacción y las condiciones de estos.

A su vez, para hacer partícipes a los empleados de los éxitos de la empresa, muchas de ellas reparten acciones entre sus trabajadores como forma de retribución adicional, generando un alineamiento de intereses e incentivos entre todas las partes

Además, vemos que estas grandes corporaciones monopolísticas (ojo que ser una gran empresa no significa que seas un monopolio) son las que de verdad pueden — por tener beneficios extraordinarios — tener políticas efectivas de ayuda al medio ambiente con criterios ESG, sin con ello amenazar la viabilidad de la empresa a largo plazo.

Emisiones de CO2 de Apple

Esto hace que la demanda para entrar a trabajar en este tipo de empresas sea muy elevada, dificultando mucho el proceso. Todo esto hace que se eleve el nivel y la competencia profesional de los empleados lo que a la larga beneficia a la propia empresa. En Nextobee te ofrecemos una selección de profesionales que pueden darte un empujón en el proceso para entrar en una de estas grandes empresas.

El monopolio capitalista

Hemos dado las razones por las que normalmente, empresas con una situación de monopolio pueden cuidar más de sus empleados. ¿Pero qué pasa con los consumidores? Todos esos beneficios descomunales que tienen, ¿se obtienen a expensas del resto de la sociedad? Pues la respuesta es que sí. Los beneficios salen de nuestras carteras.

En un mundo estático, un monopolio es sólo un rentista. Dada su situación, podría aumentar el precio y la gente no tendría más remedio que comprarle. Piensa en el juego del Monopoly. No hay forma de ganar inventando un nuevo tipo diferente de desarrollo de casas y hoteles. Todos los precios son fijos y las reglas, inalterables.

Un mundo dinámico

Pero el mundo en el que vivimos es dinámico: es posible desarrollar nuevos sistemas, inventar cosas nuevas, mejorar las que ya tenemos… Los monopolios creativos como Apple o Amazon brindan a los consumidores beneficios en el día a día de la vida con nuevas opciones y posibilidades. 

El dinamismo generado por los nuevos monopolios, explica y demuestra en sí mismo por qué los viejos monopolios de hace 20 años no estrangularon ni impidieron la innovación. Con el iOS de Apple a la vanguardia y desarrollo de Android, el auge del uso de los terminales móviles ha reducido drásticamente el dominio del sistema operativo durante décadas de Microsoft. Antes de eso, la propia Microsoft había barrido del mapa el monopolio de IBM de los 60 y 70. 

Si la tendencia de las empresas monopolistas fuera a frenar el progreso, serían peligrosas y tendríamos razón en oponernos a ellas. Pero la historia del progreso es una historia continua de reemplazo de unos monopolios por otros mejores. 

Los monopolios obtenidos a través de la generación de valor impulsan el progreso porque la promesa de años de beneficios extraordinarios proporciona un poderoso incentivo para innovar. Una vez adquirida esa posición, los monopolios pueden seguir innovando porque esas ganancias les permiten hacer planes a largo plazo y financiar ambiciosos proyectos de investigación, con los que las empresas atrapadas en mercados competitivos, no pueden ni soñar.

Nota: el concepto general de este argumento está extraído del capítulo 3 del libro Zero to One: Notes on Startup son how to build the future, de Peter Thiel, del cual recomiendo su lectura completa.

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